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2005-08-28 Cuaderno de Bitácora - Día 14: Las fiestas, las discotecas y las muñecas matrioskasHola. He aquí un nuevo informe semanal de las impresiones de la vida en Roskilde. Empezaré contando más o menos lo que hemos hecho esta semana, y luego contaré algunas curiosidades de la vida en Dinamarca (Son tantas, que no se pueden contar todas en un solo mensaje).
Empezaremos por lo que hicimos esta semana. En la universidad, esta semana seguimos con el curso de danés (Que afortunadamente, ya se ha acabado hasta el 13 de Septiembre). Los dos últimos días (jueves y viernes), sin embargo, los dedicamos a que experimentáramos de forma práctica la forma de trabajar en la universidad de RUC (Roskilde Universitet Center). Básicamente, nos enseñaron el invento del que más orgullosos están: El trabajo en grupo. En serio, esta gente se cree que ha inventado la rueda. Nos separaron en grupos, y nos dijeron que teníamos que idear un proyecto que pudiéramos desarrollar a lo largo del trimestre, y planificar cómo íbamos a desarrollarlo... Es decir, lo típico que todos hemos hecho alguna vez cuando nos hemos juntado para hacer alguna actividad de clase en grupo (Léase un trabajo del instituto, o unas prácticas de la universidad, etc.). Pues nada, todos los profesores preocupadísimos, porque teníamos que trabajar en grupo, y que seguramente no entenderíamos la experiencia, ni las sutilezas que tiene explicarle una idea a los demás... En fin, paparruchas. 4 horas perdidas para no llegar a ningún sitio, porque ni siquiera teníamos claro lo que pretendían que les entregáramos al terminar. Conclusión: Esta gente se cree que el trabajo en grupo lo han inventado ellos y que nadie sabe hacerlo. Están locos estos vikingos...
Aparte de esto, esta semana nos hemos divertido bastante. Por ejemplo, nos apuntamos a alguno de los juegos que se organizan para integrar a los estudiantes internacionales. Resulta que desde que llegamos, después de las clases, se organizaban juegos para que los estudiantes internacionales se integraran y conocieran gente en la universidad. Los españoles, pensamos que la mejor manera de integrarse es a base de fiestas nocturnas, así que no asistimos a ninguno de los juegos de la primera semana. Sin embargo, el lunes, nos dijeron que nos apuntáramos al juego, porque el equipo ganador conseguiría una cerveza gratis en la fiesta en el GIMLE (Un pub sólo para estudiantes que hay en Roskilde) que había esa noche. Nosotros, al oir la palabra mágica: "bebida gratis", nos apuntamos sin dudarlo.
Lo cierto es que el juego era gracioso. Nos llegó el organizador del juego y nos dijo lo siguiente: "El juego consiste en lo siguiente: Yo os voy a dar un objeto MUY valioso. Vuestro objetivo es ir dando vueltas por la universidad y cambiarlo por otro objeto, que resulte útil para un estudiante Erasmus. Podeis hacer tantos intercambios como querais. Esta noche, la cerveza la ganará el equipo que traiga el objeto cuya utilidad más convenza a los demás. Podeis empezar: Tomad el objeto valioso". Y el tío nos dio un huevo. Como lo oís... Bueno, el caso es que a mi me tocó con Micah, el americano y con Florian, un alemán. Después 1 hora de andar por el campus, haciendo sucesivos cambios, y poniendo cara de pena, conseguimos algo que ni sospechábamos que íbamos a conseguir: Una señal de tráfico (Real) de estas que advierten de que hay que tener precaución (La que pone un signo de exclamación en el centro). Llegamos a la conclusión de que ese era nuestro tope y que no íbamos a conseguir nada mejor, así que decidimos parar ahí y que Micah explicara lo que le diera la gana esa noche en el GIMLE para convencerles de que era un objeto útil para los Erasmus. Esa noche, al público le hizo mucha gracia que hubiéramos conseguido una señal de tráfico, pero no ganamos. Ganó un equipo que se lo curró más y consiguió que los dueños del GIMLE les cambiaran el huevo por tickets de consumiciones gratis para todos los que hubieran participado en el juego. Así, todos conseguimos una cerveza gratis. Se lo curraron, la verdad.
Eso fue el lunes. El martes, hicimos una fiesta de cumpleaños de Marion, una de las francesas, que vive en la misma casa que María, una de las españolas, en Hoje Taastrup, una ciudad a medio camino entre Roskilde y Copenhagen. La fiesta estuvo bien, pero lo gracioso fue que esa noche dormimos todos los españoles en la habitación de María. Imaginaos la escena: 6 personas durmiendo en la misma habitación. Como comprendereis, hubo quien no durmió una mierda (La pobre María, por ejemplo). En la cama, se pusieron Rocío, Carlos y Cristina, y en el suelo, Fran y yo. María durmió en el sillón. Al día siguiente, que era miércoles, como es natural, estábamos hechos polvo, así que esa noche no salimos.
El jueves, decidimos liarnos la manta en la cabeza y organizar una cena española. Nos juntamos 6 de los españoles (Nacho, el de Madrid, es un traidor. Es bilingüe de español y francés y se junta mucho con el enemigo: Los franceses) y nos trajimos a una italiana. Hicimos una maxi-compra y después, nos metimos todos en la cocina para preparar la gran cena: 2 tortillas de patatas, una fuente de croquetas y filetes de cerdo al vino. Salió todo riquísimo, y nos lo pasamos muy bien. Lo cierto es que nos merecíamos una noche tranquila, relajada y de buen comer (Muy al estilo español que tanto nos gusta).
La sigiente fiesta fue el viernes, de nuevo en Hoje Taastrup, pero esta vez en casa de Alexandre, otro francés que curiosamente, cumplía años ese día (Yo creo que los franceses se inventan los cumpleaños para poder celebrar fiestas. Por mi, perfetcto, claro). Esta ya fue la fiesta más salvaje de todas. Es curioso lo que hacen los guiris en las fiestas. Nada más empezar a beber, se ponen eufóricos y gritan constantemente. Parece ser que están poco acostumbrados al alcohol, y que éste les vuelve locos. Sin embargo, las cantidades que beben hacen pensar que están más acostumbrados al alcohol que la mayoría de los españoles. El caso es que como digo, la fiesta empezó con todos los guiris en estado eufórico, y la cosa se fue desmadrando cada vez más, hasta llegar al punto de que las rusas se subieron al piso de arriba y como desde abajo se les puede ver, se pusieron a bailar las canciones de moulin rouge de manera un poco escandalosa. Estuvo bien, la verdad :-D. Ese día, llegó una nueva remesa de españoles. 6 en total, así que ya somos 13. Podemos con los franceses (Punto clave de la estrategia), pero si se alían con los canadienses, aún nos pueden, así que tendremos que hacer alianzas con los italianos...
Anoche, fue sábado, y salimos por Copenhague. Fue curioso, porque pretendíamos hacer botellón callejero (Que no está prohibido ni nada, porque total, nadie bebe en la calle, con el frío que hace...). Así que nos juntamos con 3 italianas y un danés, Kaspar (Que por cierto, habla español mejor que yo y que es graciosísimo cuando imita a Torrente) e hicimos un pseudo-botellón en la calle (Digo pseudo, porque 3 del grupo bebieron cerveza, yo bebí coca-cola y los demás, se bebieron entre todos una botella de Martini... Sin hielo ni refresco...). Después de esto, nos metimos en una disco que se llamaba Vega. La verdad es que la disco estaba regular. Tenía 2 plantas, una de música Techno, con DJ y todo, y otra de música más soft, aunque no sabría definir el estilo. Al final, terminamos en la de arriba, porque el techno era demasiado para nosotros. El caso es que lo mejor de la disco fueron... Las danesas. Había cada ejemplar que quitaba el hipo, la verdad. A ese respecto, lo cierto es que Dinamarca ha desbordado mis expectativas. En fin, estuvimos alternativamente bailando un rato (Bueno, si se le puede llamar bailar al movimiento extraño de caderas que hago y al balanceo mecánico de cabeza que me entra en las discotecas) y sentándonos un rato. Cuando me aburrí, me fui con 2 de las italianas, de vuelta para Roskilde, pero lo cierto es que se quedaron unos 4 o 5 en la disco y no sé cómo acabarían.
Y bueno, básicamente eso fue todo lo de esta semana. Ahora paso a contaros algunas de las curiosidades de Dinamarca. Para empezar, hablaré de Roskilde. ¿Cómo describir Roskilde? Bueno, todos habreis pasado alguna vez por un barrio residencial en España, supongo. Ya sabeis, casas bajas, de no más de 2 pisos, con su jardín delante y tal, con calles tranquilas y por las que pasan pocos coches. Pues bueno, la ciudad entera es así. Es toda un barrio residencial enorme. Y además, tremendamente tranquilo. A partir de las 6 de la tarde, no hay prácticamente nadie en la calle (Aunque esté brillando el sol), lo que hace que todo sea un poco aburrido (Pero bueno... Copenhague está a media hora en tren, y allí hay movimiento a cualquier hora). Uno de los problemas que tiene el que Roskilde sea como la he descrito es la extensión. Como los edificios son tan bajos, la ciudad crece a lo ancho y no a lo alto, y por tanto, es una ciudad muy extensa. Teniendo una población de 50 o 60.000 habitantes, tiene una extensión un poco menor que la de Granada. Y además, las distnacias engañan bastante. Las calles son muy rectas, muy anchas y no hay muchos altibajos, por lo que te pones a andar, y crees que estás cerca de tu destino, porque puedes verlo, pero en realidad, lo que creías que eran 5 minutos andando, se convierten en 15 o 20 (e irremediablemente, llegas tarde).
También me he dado cuenta de lo absolutamente necesario que es una bicicleta en este país. Por una parte, TODAS las calles tienen un carril bici y tanto coches como personas lo respetan por encima de todo, por lo que es perfectamente posible usar la bici en todo momento, y de hecho, aquí es un medio de transporte muy popular. Una pena que yo no sepa montar en bici, porque me ahorraría muchas caminatas, pero bueno... Al menos me consuela saber que dentro de 1 mes, cuando esté todo nevado, la bici no la va a poder coger ni el tato...
Más curiosidades: La pregunta estrella que me ha hecho todo el mundo al mirar las fotos de mi cuarto, y si no me la has hecho, es porque no te has fijado bien en el cuarto de baño es: "¿Dónde está el plato de ducha?". Pues, sorpresa, sorpresa. En Dinamarca, no hay plato de ducha. Todo el cuarto de baño es el plato de ducha. Como lo oís. El suelo del baño suele ser de baldositas chicas o de goma (El mio es de goma), y está orientado para que el agua del suelo vaya hacie un desagua grande que hay debajo del lavabo. Esto, evidentemente, genera muchos problemas para nosotros, los españoles. Por ejemplo, después de ducharte, todo se queda lleno de agua y jabón. El jabón, si te paras en el cuarto un rato, puedes aclararlo, y quitarlo, pero en cuanto a quitar el agua... La verdad es que no tengo tiempo para fregar cada día el cuarto de baño después de ducharme, así que lo dejo todo lleno de agua y dejo que se seque solo. ¿Cuál es el problema de esto? Que ducharte es lo último que tienes que hacer antes de salir de tu casa. Como se te olvide usar el water antes de ducharte, te encontrarás en un problema, porque... ¡Te llenas de agua!
En fin, creo que por ahora, ya es suficiente, así que ya os hablaré de otras peculiaridades, relacionadas con la comida, por ejemplo en el próximo mensaje que mande.
¡Un saludo y hasta la próxima!
P.D: Se me había olvidado--> Ahí van unas cuantas fotos: 댓글 (4개)
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